Hábitos Absurdos

Hábitos absurdos. ¿Por qué actuamos de manera irracional?

Hábitos absurdos. ¿Por qué actuamos de manera irracional?

Corría el año 1977 y, aunque nadie lo sabía en ese momento, la psicóloga Ellen Langer y su equipo de investigación en la Universidad de Harvard estaban a punto de realizar un estudio que podría cambiar nuestra comprensión del comportamiento humano.

Todo comenzó cuando Langer pidió a sus ayudantes de investigación que se plantaran frente a personas inocentes que esperaban delante de las fotocopiadoras en la biblioteca.

El Estudio de la Fotocopiadora

Cómo funcionaba el estudio…

Un investigador detectaría alguien esperando en la fotocopiadora de la biblioteca y caminaría con la intención de colarse. Entonces, el investigador miraría al espectador inocente y le haría una de estas tres preguntas:

1. Versión 1 (sólo petición): “Perdone, tengo 5 páginas. ¿Puedo usar la fotocopiadora?”
2. La versión 2 (petición con una verdadera razón): “Perdone, tengo 5 páginas. ¿Puedo usar la fotocopiadora, porque tengo mucha prisa?”
3. La versión 3 (petición con una razón falsa): “Perdone, tengo 5 páginas. ¿Puedo usar la fotocopiadora, porque tengo que hacer fotocopias?”

Se dará cuenta de que la versión 3 no tenía mucho sentido. El uso de la frase “porque tengo que hacer fotocopias” era una razón bastante inútil para saltarse la cola. Todo el mundo que se pone a la cola en la fotocopiadora necesita hacer copias. La frase no contiene ninguna información nueva, pero el investigador estaba tratando de usarlo para justificar el favor de todos modos.

Sorprendentemente, esta razón sin sentido funcionó bien. Cuando los investigadores analizaron los datos, encontraron lo siguiente:

  • Versión 1: el 60por ciento dela gentedejóal investigadorcolarse.
  • Versión 2: el 94 por ciento de la gente dejó al investigador pasar.
  • Versión 3: el 93 por ciento de la gente dejó el investigador pasar.

La investigación de Langer, que pronto se conoció como El estudio de la fotocopiadora, fue publicada en el Journal of Personality and Social Psychology.

El estudio se hizo famoso porque descubrió una de las palabras más poderosas que utilizamos para encauzar nuestro comportamiento: porque. El trabajo de Langer demostró que mientras pudiéramos justificar un comportamiento en nuestros cerebros (“Estoy haciendo esto porque …”), llevaríamos a cabo el comportamiento, incluso si la razón no tenía sentido.

En su libro más vendido, Influencia, Robert Cialdini explica este fenómeno diciendo: “Un principio bien conocido de la conducta humana dice que cuando le pedimos a alguien que nos haga un favor vamos a tener más éxito si ofrecemos una razón. A la gente simplemente les gusta tener razones para lo que hacen”.

Me atrevería a decir que hacemos esto mismo en muchos ámbitos de la vida.

  • Fitness: ¿Cómo justificar el no hacer ejercicio regularmente?
  • Escritura: ¿Qué razón das para no escribir cada día?
  • Negocios: ¿Cómo es tu forma de pensar que te corta las alas para alcanzar el siguiente nivel?

Las razones que usamos para guiar nuestro comportamiento son sólo historias que nos contamos a nosotros mismos. A veces, esas historias son verdaderas y están aquilatadas. Todos tenemos razones de por qué ahora no es el momento adecuado para ese paso valiente, ¿por qué metemos la pata adoptando hábitos absurdos que decimos son importantes para nosotros?, ¿por qué hacemos favores a los extraños?, …

De lo que a menudo no nos damos cuenta, sin embargo, es de que nuestros comportamientos pueden ser promovidos tan fácilmente por razones lógicas como por hábitos absurdos.

Conclusión

Hay dos lecciones importantes que podemos sacar del estudio de Langer.

  • Si vas a pedir a alguien un favor, asegúrate de usarla palabra porque, y dar a la persona una razón para cumplir el favor.
  • Utilizamos razones, tanto lógicas como ilógicas, para justificar nuestra propia conducta.

Sé consciente de eso. Haz un balance de las razones que utilizas en tu vida. Puede que te sorprendas del tipo de historia que estás contando a ti mismo y de los hábitos absurdos que llegas a adoptar.



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