Liderazgo y organización

Liderazgo y organización

Liderazgo y organización

Coaching y liderazgo. ¿Te has preguntado alguna vez cuál es el objetivo último de una organización?

La gestión de hoy será concluyente al responder que una organización se esfuerza por lograr un único objetivo final: convertirse en una “máquina” con ánimo de lucro. Por eso, la clave de la gestión moderna es la reducción de costes: apretar a los proveedores, a los empleados, al desarrollo de productos y a la producción; por nombrar sólo algunos. Pero ¿es esta solución “ceteris paribus” (= concentrándose sólo en uno de los parámetros y todos los otros elementos o factores manteniéndose inalterados), sostenible en el largo plazo? Reducción de costes – en lugar de optimización o racionalización de costes- en un sistema económico acarrea el único resultado posible: menos dinero en circulación, así que los clientes también están reduciendo y optimizando sus costes de acuerdo a sus ingresos.

¿Cuántas veces hemos escuchado que las personas son el principal activo de una empresa? Aunque por otro lado son un factor muy importante de los costes. Si trabajan, producen costes, si están un programa de formación son costes, otra vez; si visitan a un cliente … costes. Las personas son tratadas de manera muy diferente a las herramientas que para nosotros representan la inversión.

Pero hasta el club de fútbol más modesto de la liga sabe que la compra de un jugador no es un coste: es un activo, una inversión. Y lo tratan en consecuencia. No es así en muchas empresas modernas. Hacer caso omiso de esto, entre otras cosas, nos lleva a situaciones de riesgo muy lejos de los objetivos de negocio.

Hay una encuesta de Gallup sobre un muestreo de 1,5 millones de entrevistados y el resultado es: el 30 % de los empleados están contentos con sus directivos, el 20% no lo están, y el 50 % restante no tienen ningún sentimiento hacia ellos.

¿Y si el objetivo principal de una organización cambia? Pasa a ser la sostenibilidad o la resistencia a largo plazo de la organización. Sería una organización donde los líderes crean los procedimientos y los empleados crean el entorno en el que “cada” individuo recibe el reconocimiento por lo que hace. En estos tiempos de incertidumbre económica, imagina un trabajador que está siendo tratado como una inversión de la empresa. El líder le sienta y le escucha, le elogia si viene al caso, reconoce sus logros y le coloca en un puesto para el que es bueno. La disyuntiva de los líderes no es entre tarea u orientación de la personas. La decisión real está en cómo motivar a la gente para lograr la tarea. Las encuestas han confirmado que un clima positivo estimula la gente tenga más vitalidad, se mejora el rendimiento hasta en un 30% y, en particular, si los empleados son “felices”, la productividad puede elevarse hasta el 31% por encima de la media. Luego una organización “feliz” es alcanzable. Indiscutiblemente, el propietario de una empresa se asegurará de que se cuida a los empleados de lo contrario, ¿el capital total de la empresa disminuirá?

El logro de estos objetivos implica seguir algunas prácticas poco convencionales. Entre las mejores de ellas: proporcionar claridad de miras y surtir de instrucciones para transmitir discursos inspirados, para estructurar los incentivos financieros y psíquicos adecuados, y para saber la motivación interna de cada individuo.

Hay una gran necesidad nuevos enfoques y de un nuevo tipo de re-entrenamiento en liderazgo y organización.



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