Personas positivas

Personas Positivas: 10 hábitos que tienes que aprender de las personas positivas

10 Hábitos de Personas Positivas

Las personas positivas no tienen ningún tipo de poder mágico ni nada especial que no pueda ser alcanzado por cada persona. Comienzan por tomar la decisión de empuñar las riendas de sus vidas asumiendo la responsabilidad de dirigirlas en la dirección idónea a pesar de todas las dificultades que les salen al paso.

Un error común de muchos al tratar de adoptar vidas más fructíferas es que si quieres ser una persona más positiva, debes ignorar toda la negatividad. Pero nada más lejos de la verdad.

Las personas positivas no ignoran los aspectos negativos de la vida, simplemente se dotan de la mentalidad para superar estas situaciones. Nadie puede escapar a la sensación de ira, aburrimiento, incluso odio en algún momento; pero la gente positiva rápidamente se lo quita de encima y se niega a permitir que tales experiencias se adueñen de sus vidas.

Los siguientes son algunos de los hábitos practicados a diario por estas personas realísticamente positivas:

1. Aprovechan su positividad en tiempos difíciles

En un análisis sobre el pensamiento positivo publicado en el Journal of Personality and Social Psychology (Revista de Personalidad y Psicología Social), los investigadores sugieren que cultivar una mentalidad optimista puede ayudar a hacer frente a los retos de la vida con resiliencia – y como resultado, potencialmente podría conducir a un mayor bienestar. Los autores del estudio escribieron:

Las emociones positivas surgen como respuesta a oportunidades difusas: en lugar de ser consideradas amenazas, por los cortos de miras. Debido a esto, las emociones positivas amplían momentáneamente la atención y el pensamiento de las personas, lo que les permite aprovechar conexiones de más alto nivel y de una gama más amplia (de lo habitual) en lo concerniente a percepciones o ideas. A su vez, estas perspectivas ensanchadas a menudo ayudan a las personas a descubrir y construir recursos personales de gran envergadura.

2. Celebran las pequeñas victorias

Las personas positivas conceden a los grandes logros y a las pequeñas victorias el mismo peso, dijo Blakeman. Hay poderío en el reconocimiento de las cosas pequeñas.

La investigación muestra que la gratitud puede conducir a un aumento de optimismo, y es un hábito que la gente positiva se cree en la obligación de practicar.

La gratitud por los pequeños momentos – no perder el metro, conseguir un email elogioso de su jefe en el trabajo – ofrece más oportunidades de ser positivo, ya que te estás concentrándote en múltiples facetas de tu jornada.

3. Se libran de las relaciones tóxicas

Quien eres es en parte un reflejo de quienes decides rodearte – es por eso que un buen sistema de apoyo es crucial para una predisposición optimista, explicó Blakeman.

Los estudios muestran que emociones como el estrés y la felicidad son contagiosas: cuanto más cerca estés, más probabilidades hay de manifestar esa actitud. Armadas con este conocimiento, las personas positivas construyen un fuerte círculo social que ayuda a reforzar su naturaleza optimista.

“Te sorprendería lo mucho que un buen grupo de apoyo puede influir en una buena actitud”, dijo Blakeman.

4. Olvidan agravios

Perdonar y olvidar es necesario para tu propia felicidad, como albergar rencores significa que también estás alimentando el resentimiento, la ira, el dolor y otras emociones negativas que se interponen en el camino de tu propia felicidad.

Dejar ir el rencor te libera de la negatividad y te proporciona más espacio para rellenarlo con emociones positivas.

5. Expresan gratitud por lo que tienen

Las personas que están agradecidas por lo que tienen son más capaces de lidiar con el estrés, tener emociones más positivas, y son más capaces de alcanzar sus metas.

La mejor manera de aprovechar el poder positivo de la gratitud es mantener un diario o lista de gratitud, donde cada día se escribe -con entusiasmo- exactamente por qué cosas estás agradecido.

Hacer esto se ha relacionado con una mayor alegría, mayor optimismo e incluso una mejor salud física.

6. Interpretan sus problemas como desafíos

Cambia tu diálogo interno de manera que cada vez que tengas un “problema” justiprécialo como un reto o una nueva oportunidad de cambiar tu vida para mejor.

Borra por completo la palabra “problema” de tu mente.

7. Sueñan en grande

Sigue adelante y sueña en grande, ya que será más probable que logres tus metas.

En lugar de limitarte a ti mismo, cuando sueñas en grande abres tu mente a un estado más optimista, positivo; donde tienes el poder para lograr prácticamente cualquier cosa que desees.

8. Tratan a todos con amabilidad

La amabilidad no sólo es contagiosa, también se ha demostrado que te hará más feliz.
Cuando eres amable con los demás, tu cerebro produce endorfinas y neurotransmisores como la serotonina: siendo capaz de construir fuertes relaciones con los demás, fomentando sentimientos positivos por todas partes.

9. Hablan bien de los otros

Puede ser tentador reunirse a diario alrededor del refrigerador de agua de la oficina para chismorrear, pero hablar mal de los demás es como tomar un baño de emociones negativas; tu cuerpo las absorbe.

Al contrario, conviértelo en un sitio para decir palabras amables acerca de otras personas, y te ayudará a fomentar un pensamiento más positivo en tu propia vida también.

10. Evitan alegar excusas

Es fácil culpar a los demás de las torpezas en tu vida, pero hacerlo significa que es poco probable que las superes. Las personas felices asumen la responsabilidad de sus errores y pasos en falso; a continuación, utilizan el fiasco como una oportunidad de cambiar para mejor.

Los hábitos tienen mayor impacto en nuestras vidas de lo que creemos. A medida que repetimos comportamientos también empezamos a crear hábitos. Pero una vez que persistimos en adoptar los mismos hábitos una y otra vez, estos empiezan a ir aún más allá promoviendo creencias que comenzamos a adoptar.

Gran parte de las luchas que tenemos en la vida tienen que ver con las creencias que adoptamos como verdad, pero estas no siempre nos sirven bien: no siempre son productivas para engendrar una mejor, más feliz y más satisfactoria existencia. Entonces, cuando desarrollamos un conjunto de creencias, las convertimos en una realidad o paradigma que podemos ver como la gran colección de pensamientos, ideas, hábitos y creencias.

Esto se convierte en nuestra realidad, y nos permite percibir el mundo de una manera determinada: de una forma más positiva o negativa.

Esta es la razón por la que puedes empezar poco a poco, con las cosas más simples que puedes cambiar; las cosas que más fácilmente están a tu alcance.

A partir de esto, a medida que acumulas una forma más positiva de vivir, comenzarás a desarrollar una realidad más positiva.



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